Aportes para un camino Revolucionario

17 mayo 2009

La revolución es un proceso y como todo proceso llega a un punto máximo.
Hablar de revolución es tener en cuenta al pueblo. Un pueblo que no esta maduro para ser revolucionario condena a los apresurados, las revoluciones se hacen con el pueblo y no a pesar de él.

Si la época histórica o el pueblo no acompañan, nuestra función es sembrar ideas para cosechar esclarecimiento. Quien se apura y quiere atropellar al pueblo se equivoca porque solo el pueblo resiste y sostiene un proceso revolucionario.
Ser revolucionario tiene como principal trabajo la docencia, la paciencia con los que no creen en las luchas populares históricas.

El revolucionario aparentemente sostiene ideas novedosas, desconocidas u olvidadas por sus contemporáneos, pero en realidad esas ideas tienen fuertes raíces en el pasado, en el principio de nuestra historia.

Encontrar la síntesis de pasado y presente para una nueva propuesta de futuro es el primer paso para persuadir que es posible y no una utopía.
Los que eligen el camino corto y no valoran el acompañamiento popular se convierten en una aristocracia de ideas, y solo eso.

La revolución es ideas y acción, y sin pueblo no hay acción, solo ideas.
La frase "con el pueblo o a pesar de él" no es aplicable a la revolución.

Un proyecto popular, que conquiste lo cedido en el pasado, sin frontera de nacionalidad, que ataque cualquier imperialismo; requiere un pueblo esclarecido y convencido que si un compañero deja hasta la vida no fue un sin sentido sino un ejemplo, puro sentimiento y compromiso.

Una revolución genuina es una revolución sin fronteras, de nada sirve utilizar un limite geográfico para acelerar al pueblo o conducirlo a procesos que resultaran breves dado que las minorías solo sostienen mentiras o verdades dudosas.
Las mentiras y las dudas generan nuevas divisiones, a pesar que desde la teoría la propuesta sea la mas integra, la duda en el pueblo genera desconfianza, y la desconfianza falta de compromiso y búsqueda de nuevas alternativas.

La revolución dejará de ser tal cuando deje de existir el pueblo. El pueblo tiene la verdad que es la justicia social como fin. Los otros sectores no hacen revoluciones solo imponen verdades hasta que el pueblo se cansa de lo que en la realidad era una mentira.


La revolución es una semilla siempre naciente, y lo seguirá siendo mientras exista la exclusión, el hambre, los abusos y los imperialismos.

Siempre nace porque la necesidad une, porque la injusticia moviliza y porque el pueblo siempre se levanta y se organiza.



Abrazo Peronista!


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